Y esa alma, en lo alto,
en lo más alto de ese estrellado cielo,
ha puesto su lugar de estar y de vivir...

Esa alma que no conoce vértigos,
que desafía a las águilas
aun sin tener de las alas las virtudes...

Esa alma que en el amar
aun no encuentra su saciedad...

Esa alma que ahora desea ser...

Esa alma que en la música dice
ese sentimiento
que con las palabras se desconoce,
esa vibración, extraña,
que sabida y conocida
aun no es, del todo, asumida...

Esa alma que desafiando cielos y universos,
quiere ser sol
y quiere ser luz.

Esa alma en lo alto puesta...

Esa alma conocedora de galaxias
en un grano de arena...

Esa alma conocedora de la inmensa realidad
encerrada en esa pequeña porción de corazón...

Esa alma que sabedora de ciencias
prefiere la verdad...

Esa alma que sabedora de amores
no desea más amar,
ahora desea ser ella amor,
para no sólo poder amar,
esa alma que siendo amor,
ya no ama más,
esa alma que impregna de amor
a cada ser que se le acerca...

Esa alma que viviendo sola,
inunda de amor a cuantos se le acercan...

Esa alma que conoce los dolores
de ese parto de sabiduría escondida...

Esa alma que siendo amor
sabe de secretos a voces...

Esa alma que vive la vida de un dios
en esta tierra desierta
de corazones sedientos
de las mismas sabidurías...

Esa alma aspirante a ese absurdo infinito,
absurdo, si no se le posee todo en este presente...

Esa alma que empezando a ser un poco más intemporal,
ama, es amor, es comprensión...

Esa alma, que siendo, está viva,
de esa vida que si existe,
todos conocen,
todos ven,
todos saben...

Esa alma, que es la mía...

Esa alma, que deseo
que continúe siendo la mía...

Esa alma, que es más que una sola alma...
Esa alma mía...

Esa alma mía
en las alturas puesta...

Esa alma mía
que dará ese beso enamorado
a esa alma sedienta de amor...

Esa alma mía
que dará una sonrisa
a quien aun no se la pide...

Esa alma mía
en las alturas puesta...

Esa alma mía...

Esa alma mía...