A veces, cuando el alma desea la paz
y la serenidad que no tiene,
es cuando más se presagian
las inminentes tormentas
del sentimiento y de la sensibilidad...

Cuando se sienten las venas debajo de la piel,
es cuando se tiene la sensación
de estar más vivo que nunca...

Y cuando se entienden las cosas
que nunca antes fueron explicadas,
y son entendidas con diáfana luz,
entonces es cuando se acerca
ese momento de especial crecimiento,
que hace elevar el alma
a la altura de ella misma...

Entonces es cuando los cielos se adormecen,
dejando pasar los días y las eternidades,
para que las realidades del alma sean...

Alma serena que deseas la serena paz...

Alma serena que anhelando la vida
mueres por no vivir ya, en esta vida,
esa vida que se promete después...

Deseos de ser y de estar
en esa eterna realidad
que se le llama vida...

Sinrazones de sentimientos
sabidos y no aceptados,
por no vividos...

Sinrazones de almas sedientas
de saberes de Sabiduría
que encandilan a esa alma serena
de serena paz investida...

Murmullos y sutilezas de un sentir
que enciende la llama de la fe
que nos hará creer que es cierta
la vida que ya hemos vivido...

Imágenes de espejo,
que sólo son reales
por la necesidad nuestra
de ver lo que deseamos ver...

Realidad de imágenes
que acierta en los reflejos
que a cada uno conforta...

Realidad de imágenes
que ensombrece a tantas verdades...

Verdades que no son reflejadas
en los espejos de la realidad...

Verdades que no son vistas
en los espejos reflejadores...

Alma mía, dame la serena paz
que me permite ver la sabiduría
en el interior de esa mi alma...

GERMAN LLUCH